Un verano que sabe a aventura
Hay niños que vuelven de Irlanda con mejor inglés. Todos vuelven con algo más importante: la seguridad de saber que pueden. Hacer la maleta, dormir fuera, hacerse entender, ganar un partido con compañeros franceses e italianos… Eso no lo da una academia en España.
Nuestros campamentos irlandeses son de dos tipos. Los residenciales en internado — esos colegios históricos con campos de rugby, piscina y comedores “estilo Harry Potter”, como dicen los chicos al verlos — combinan clases de inglés por la mañana con multiactividad o especialidad deportiva por la tarde. La inmersión en familia es para los que quieren vivir Irlanda por dentro: convivir con una familia irlandesa, con sus rutinas, sus meriendas y sus planes de fin de semana.
Elegidos uno a uno
No trabajo con un catálogo de cien campamentos: trabajo con los que conozco, he visitado o han probado las familias que confían en mí — los mismos donde llevaría a mis hijos. Miro las instalaciones y el programa, claro, pero sobre todo miro cómo cuidan a los niños: ratios de monitores, cómo gestionan la nostalgia de casa los primeros días, cómo mezclan nacionalidades, qué pasa un domingo por la tarde.
Sin sustos ni letra pequeña
Os explico exactamente qué incluye cada programa (clases, actividades, excursiones, traslados, seguro), os ayudo con vuelos y papeles de menores, y durante el campamento estoy en contacto con la organización — y con vosotros. Si algo no marcha, lo sabréis por mí antes que por vuestro hijo.
¿Tu hijo ya se queda corto con el verano? El siguiente paso natural es el trimestre o año escolar en Irlanda. ¿Buscas otro estilo de verano? Mira Reino Unido o Malta.